¿Qué restará de nuestra biodiversidad para las generaciones futuras? La participación del CIP al Órgano Rector del Tratado Internacional sobre semillas

Todas las fotos por IISD/ENB | Mike Muzurakis

El Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP) participó masivamente en la octava sesión del Órgano Rector del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA), gracias a la presencia de delegados de todas las regiones del mundo y con el apoyo de diferentes ONG. Esta participación demuestra la importancia que el CIP y sus miembros atribuyen a este espacio y a la aplicación del Tratado, especialmente en la mejora del funcionamiento del Sistema Multilateral y la aplicación de los derechos del agricultor.

Del 11 al 16 de noviembre de 2019, después de 4 días de reuniones preparatorias del CIP, el TIRFAA comenzó su trabajo con altas expectativas y dos temas principales a ser discutidos: el mejoramiento de la distribución de beneficios previstos por el Sistema Multilateral y la implementación efectiva de los Derechos del agricultor. Los grupos de trabajo entre sesiones sobre estas cuestiones dieron solamente resultados mediocres y no han permitido llegar a ningún acuerdo por consenso, por lo que la mayoría de las cuestiones polémicas se dejaron a los debates del Órgano Rector.

El Grupo Especial de Expertos Técnicos sobre los Derechos del agricultor no pudo completar sus tareas durante las dos reuniones entre sesiones, debido a la oposición de un bloque formado por países industrializados, dispuestos a adoptar una interpretación de la aplicación de los derechos del agricultor restringidos a la primacía de los derechos de propiedad intelectual de los obtentores. Pasamos horas y horas discutiendo sobre las modalidades de clasificar el inventario de las propuestas recibidas sobre el estado de la implementación de los derechos del agricultor a nivel nacional, reducidas por la mayoría de los casos a medidas técnicas sin abordar los criterios que representan una implementación efectiva de los derechos del agricultor, al nivel nacional.

El Grupo de Trabajo de composición abierta sobre el Sistema Multilateral, después de 5 años de trabajo y a pesar de sesiones adicionales, no ha llegado a un acuerdo sobre las dos cuestiones principales: (1) las tasas de pago (para el acceso único o accesos múltiples según el modelo de suscripción) para la distribución de beneficios que derivan de la utilización de los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (RFAA) y (2) la aplicación de las reglas del Sistema Multilateral y del Acuerdo Normalizado de Transferencia de Material sobre las Informaciones de Secuencia Digital (DSI en inglés) contenidas en los RFAA. Las intenciones del bloque formado por los países defensores de los intereses de las industrias estaban claras desde el principio: sus objetivo es de evitar cualquier discusión sobre DSI y dejar tiempo a las industrias para adquirir las informaciones contenidas en los RFAA que están ahora bajo el SML, mientras que no existen reglas en materia de acceso y distribución de beneficios que derivan del uso de estas informaciones. Estos países también afirman que el término DSI no es un término oficial y que sería más apropiado de hablar de “Datos de Secuencia Genética”, como simple representación de algunos componentes genéticos de los RFAA. Como estos no son considerados RFAA físicos en sí mismos, estos datos no estarían sujetos a la distribución de beneficios ni a la prohibición de patentes. Sin embargo, como el CIP ha afirmado en numerosas ocasiones también dentro del Grupo de Trabajo del SML, la industria puede utilizar estos datos para reconstruir los componentes genéticos de los RFAA físicos sin necesariamente acceder a los RFAA físicos de los que se extrajeron. También, la industria puede vender esos datos y/o informaciones genéticas patentadas – o rasgos hereditarios – relacionados con esos datos y el campo de aplicación de esas patentes se podrá extender a todos los RFAA físicos que contengan las informaciones genéticas así patentadas, incluidos aquellos de los que se extrajeron los datos utilizados para reivindicar esas patentes. Afirmar que estos DSI no son componentes genéticos de los RFAA significa legitimar la apropiación de todos los RFAA del SML por medio de esas patentes.

Por lo tanto, se pidió al Órgano Rector que debatiera formalmente a fondo sobre estas cuestiones y que entrara en su contenido específico, a fin de dar la posibilidad al Tratado de asumir el papel político, que fue conferido por la CDB, en el sistema internacional de las Naciones Unidas para la protección de los derechos del agricultor y la distribución de beneficios que derivan del uso de la biodiversidad agrícola manejada y conservada por los agricultores. Sin embargo, debido a los procedimientos deliberadamente sesgados durante la semana, al final no se ha tenido ninguna discusión. El Grupo Africano, el GRULAC y el Grupo del Medio Oriente apoyaron las posiciones del CIP, y presionaron mucho para tener discusiones en profundidad, pero sin resultados. El Presidente del Órgano Rector, la Señora Dawson de EE.UU., mantuvo las discusiones sobre DSI a un nivel informal durante los tres primeros días y ha esperado el miércoles para establecer un grupo de contacto exclusivamente formado por dos Partes Contratantes por región, lo que creó un gran desequilibrio entre las regiones: África con más de 50 países, tenía dos representantes en el Grupo de Contacto, como también América del Norte, formado únicamente de dos países.

En este contexto, caracterizado por dificultades a intervenir y sin claridad sobre los procedimientos, los observadores y los países no consiguieron a influir los debates. Los resultados muestran exactamente esta falta de discusión:

  • La discusión sobre el SML y los DSI ha sido congelada (algunos países europeos incluso bromearon sobre esto diciendo que las discusiones pueden conservarse en Svalkbard para los próximos dos años) y no se han encontrado acuerdos para continuar con el grupo de trabajo para la mejora del Sistema Multilateral (incluyendo las tasas de pago).
  • Aunque los miembros del Grupo Especial de Expertos Técnicos sobre los Derechos del agricultor añadieron dos lugares para las organizaciones de agricultores (de 3 a 5 lugares, de un total de 43 miembros), el cambio no es significativo y el mandato sigue siendo el mismo, sin reconocer los problemas que nos enfrentamos en los últimos dos años.

Estos resultados son tristes teniendo en cuenta de la esperanza que atribuimos al sistema multilateral. El Tratado representa un espacio colectivo de discusiones multilaterales creado por los estados y, por lo tanto, tiene la responsabilidad adicional de respetar y acatar los principios básicos del multilateralismo de inclusión y transparencia durante los procesos de elaboración de los tratados en vigor.

El CIP está convencido de que el DSI es una cuestión de orden sociopolítico que, si no se aborda ahora en su totalidad, comprometerá los derechos del agricultor a conservar, utilizar, vender e intercambiar sus semillas y los de los parientes calificados como RFAA. Como reconocido por parte de varios documentos internacionales relativos a derechos, los derechos del agricultor son derechos humanos estrechamente relacionados con muchos otros derechos humanos fundamentales, como los derechos a la alimentación. Los derechos del agricultor no constituyen en modo alguno una excepción a los derechos de propiedad intelectual y no pueden considerarse sujetos a tales derechos.

Teniendo en cuenta que el Órgano Rector no ha salvaguardado los derechos del agricultor al no tomar ninguna decisión sobre la cuestión de los DSI de la biopiratería de los RFAA, el CIP desea apoyar a todos los agricultores que no tengan la intención de cooperar con el Tratado, compartiendo sus semillas con él, hasta que se asegure de que ningún beneficiario del acceso facilitado a estos RFAA pueda reclamar un derecho de propiedad intelectual u otro derecho que limite sus derechos para seguir conservándolos, utilizándolos, intercambiándolos y vendiéndolos.

Por último, el CIP continuará su compromiso y apoyo al Tratado para que sus artículos sean implementados. Nuestros antepasados han mejorado la biodiversidad durante milenios, y ahora seguimos haciéndolo en nuestros sistemas de producción de alimentos agroecológicos campesinos y que respetan la biodiversidad. Por mucho que las corporaciones multinacionales traten de cambiar esta verdad, nadie podrá desanimarnos. Continuaremos nuestras luchas, mantendremos vivas nuestras esperanzas, perseguiremos la realización de nuestros derechos y sobreviviremos no sólo para nuestro futuro sino también para el futuro de la humanidad en su conjunto.